Mare of Easttown es la nueva miniserie crime de siete episodios de HBO, emitida en Sky, y escrita por Brad Ingelsby.
La serie tiene como protagonista a Mare, interpretada por una Kate Winslet en plena forma, una detective áspera de un pequeño pueblo estadounidense de Pensilvania, enfrentada a un crimen cruento y doloroso. Además del intrincado misterio que resolver, Mare tiene que lidiar con los fantasmas de su pasado, que ha tenido que sofocar para mantenerse a flote, encerrándose en un capullo impenetrable y cortante.
Seguimos a Mare y sus relaciones familiares, compuesta por su testaruda madre Helen (una fabulosa Jean Smart en pleno apogeo de su renaissance), su hija Siobhan, y su exmarido Frank, del que se divorció tras la terrible pérdida de un hijo, muerto por suicidio.
Las investigaciones se vuelven pronto algo muy personal para Mare, porque poco a poco los sospechosos del terrible crimen que ha sacudido Easttown adoptan el rostro de los amigos de toda la vida, de los vecinos, de las caras familiares con las que tomarse una cerveza helada en el porche.
Mare of Easttown (este es el título original) hace lo que hicieron sus predecesoras True Detective y Sharp Objects, pero mejor: nos damos cuenta de inmediato de que esta serie encuentra su fuerza precisamente en el relato delicado de sus personajes, con los que es imposible no empatizar. Se le toma cariño a todos, víctimas y verdugos, y acompañamos a Mare paso a paso casi con la impresión de conocerla de verdad, queriendo cada uno de sus defectos.
En esto no se puede sino elogiar la interpretación de Kate Winslet, magníficamente consumida y desgastada por una vida difícil y capaz de expresar con una mirada, una palabra no dicha o una respiración, todo el tormento de un dolor imposible de digerir.
Esta miniserie, extraordinariamente escrita y dirigida, habla de problemas psicológicos, de perdón, amor, amistad, renacimiento, aceptación y de heridas abiertas y difíciles de cerrar.
Uno de los grandes méritos de Mare of Easttown es la delicada atmósfera en la que está envuelta, una crime story de excelente factura que sabe cuándo deslizarse hacia el drama, sin recrearse en él gratuitamente ni regodearse, concediéndose a veces también pinceladas de ironía muy acertadas, perfectas para contrarrestar el tono general de la serie.
Entrar en Easttown significa entrar en un "mar" de grietas, de situaciones peligrosamente al límite, aterradoramente reales e inmersas en una América desolada, fría y espantosa. Pero esta serie, tan estratificada, es también y sobre todo una novela policíaca perfecta, un murder mystery extremadamente "clásico" por sus pistas falsas, indicios engañosos, mentiras, sospechosos misteriosos y repletos de secretos. Todos esconden algo y defienden la podredumbre en la que están sumergidos hasta la médula.
Este pueblo, parecido a tantos otros, es una matrioska de sospechosos y pistas falsas, y perderse en su interior es un placer, un hechizo que dará pena romper cuando se llegue al último episodio.
Mare of Easttown aprueba con nota alta por un entramado apasionante y acertado, sin fallos, lleno de personajes interesantes, reales y bien definidos: una historia que nos toma de la mano y nos conduce a lo largo de un intenso viaje por el trauma.
La vida es complicada, llena de errores, decisiones equivocadas, pero también de redención y renacimiento, y Mare no deja de recordárnoslo.