Si buscas un pequeño postre con un toque vintage, las lenguas de gato son justo lo que necesitas. Nacen en París, en los años 20, y una vez horneadas, se envasaban en cajas de lata en las que aparecía el gato con botas, de ahí su famoso nombre.

Las lenguas de gato, recién salidas del horno, desprenden un delicioso e irresistible aroma a mantequilla… es imposible resistirse a estos pequeños dulces tan sencillos de preparar. Perfectas para acompañar con chocolate caliente y para incluir en el menú de tu té con asesinato. Atención: una lleva a la otra.

Lenguas de gato

para unas 30 lenguas de gato

  • 100 g de harina
  • 100 g de mantequilla
  • 1 clara de huevo
  • 100 g de azúcar glas
  • sal (una pizca)

Lo primero, precalienta el horno a 200°.

Trabaja la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar glas hasta obtener una crema ligera. Añade la harina cernida. Después monta la clara a punto de nieve con una pizca de sal e incorpórala al resto de la masa. Con la ayuda de una manga pastelera o de una cuchara, dispón la masa sobre una bandeja forrada con papel de horno, formando pequeñas tiras finas de unos 6 cm de largo. Hornea unos 7 min, hasta que las lenguas de gato estén doradas.

¡Bon Appétit!