La ropa es perfecta, esas velas tenues son magníficas, la música ha empezado y Benny Goodman está luciéndose. Conoces perfectamente tu ficha de personaje y no puedes esperar a descubrir qué pasará durante la velada y, sobre todo, a encontrar al asesino.

Y, sin embargo, durante un Mystery Party puede haber contratiempos, aunque no quisiéramos que los hubiera. Aquí tienes, por tanto, tres pequeñas reglas fundamentales para evitar que algo salga mal y que, en definitiva, todo transcurra sin problemas.

Nunca confieses un secreto tuyo.

A menos que esté indicado explícitamente entre tus acciones o que alguno de los demás sospechosos presente una pista que desmienta tu versión de los hechos y haga salir la verdad a la luz (por ejemplo, un artículo de periódico que demuestra una fechoría tuya, una carta que prueba tu implicación en un terrible suceso o, mucho más sencillo, una declaración en la que alguien afirma haberte visto tal día en tal lugar…).

Lleva a cabo todas tus acciones.

Además de realizar con precisión las acciones que figuran en tu ficha de personaje, es igualmente importante no adelantarlas ni retrasarlas. ¡El éxito del juego y la resolución del misterio dependen de ello! (Recuerda, sin embargo, que no hay que obsesionarse. Cada acto dura unos 50 minutos de media y no es necesario precipitar las cosas, o se corre el riesgo de que las acciones se solapen. Tómate tu tiempo e intenta llevar a cabo tu acción en el momento más oportuno, quizá justo cuando te parezca que se ha creado un pequeño momento muerto).

Mantén los oídos y los ojos bien abiertos.

Las pistas útiles para resolver el caso son como el polvo y pueden esconderse en cualquier parte. Pero también pueden confundir las ideas. Expresiones faciales, afirmaciones, ropa, reacciones. Un buen investigador presta atención a cada detalle.