Comida y crímenes, no sabemos decir por qué, tienen un vínculo especial. Como Sonny y Cher o el jamón con el brie. Hojeando una novela de Agatha Christie, por ejemplo, es casi imposible no encontrarse con un suculento plato que está a punto de ser degustado por Monsieur Poirot o con una tarta que está preparando una cocinera de alguna mansión inglesa. Lo que queremos hacer es ponernos a los fogones y preparar algunos de los platos que se mencionan en las novelas de la reina del crimen, y darte alguna idea de qué cocinar durante un mystery party.

¿Por dónde empezar? La primera receta que queremos probar es la tarta de miel que se menciona entre las páginas de El tren de las 4:50. Obviamente no tenemos una memoria tan de hierro como para acordarnos de este detalle culinario tan concreto, pero la idea nos vino al hojear un libro publicado por Il leone verde titulado Il Delitto è servito de Maurizio Gelatti, que recoge algunos de los platos que aparecen en las novelas de la Christie.

La receta es distinta a la escrita por Gelatti, pero el resultado es el mismo: un postre tradicional polaco realmente delicioso, dulce y ligeramente amargo a la vez (¡cuidado con qué tipo de miel usas!).

Tarta de miel

   

Cobertura

100 g de mantequilla

170 g de miel oscura

1 pizca de sal

1 cucharadita de extracto de vainilla

50 g de almendras laminadas

Tarta

220 g de harina floja

1 cucharada de levadura para repostería

media cucharadita de sal

115 g de mantequilla

5 cucharadas de azúcar moreno

90 g de miel

2 huevos

1 cucharada de extracto de vainilla

120 ml de leche

Para 8-10 personas.

Precalentar a 190°.

Para la cobertura, deshacer la mantequilla en una cazuela pequeña. Añadir la miel, la sal y dejar deshacer a fuego medio/alto. Cuando la mezcla empiece a hervir, reducir al mínimo y remover durante un par de minutos. Retirar del fuego y añadir la vainilla y las almendras. Dejar enfriar.

Para la tarta, mezclar en un bol la harina, la levadura y la sal. En otro bol, trabajar la mantequilla blanda con el azúcar hasta obtener una crema esponjosa. Añadir poco a poco la miel, sin dejar de remover. Luego añadir los huevos, uno a uno, y la vainilla. Añadir poco a poco la leche y la mezcla de harina, alternando los dos ingredientes.

Verter la mezcla en el molde y cubrirlo todo con la crema de miel y almendras.

Hornear unos 35 minutos, comprobando la cocción con un palillo. Apagar el horno y dejar enfriar la tarta con la puerta abierta durante unos 10-15 minutos, luego dejar enfriar fuera del horno.

Espolvorear con azúcar glas y, si de verdad no quieres que falte nada, servir con un poco de nata montada.

Aquí la receta original.