La primera vez que se juega a Mystery siempre hay un poco de emoción: ¿qué va a pasar?, ¿cómo funciona exactamente esta cacería del asesino? ¿Y si me equivoco en algo? ¿Y si lo arruino todo? Don't worry, respiremos hondo porque no muere nadie (¿o quizá sí?).

1. Cada uno tiene su carácter. Hay quien es más suelto y quien más rígido, pero es importante no avergonzarse porque es un juego y lo más importante es divertirse. En la parte inicial hay un momento llamado Prólogo en el que los jugadores son invitados a hablar un poco de sí mismos, a presentarse a los demás. Un error habitual es crear el círculo de la vergüenza, al estilo de alcohólicos anónimos, en el que cada uno, por turnos, cuenta la historia de su vida. Nuestro consejo es que os repartáis, que os mezcléis y charléis con tranquilidad con uno u otro personaje, por turnos, igual que en una fiesta normal y corriente. Haciéndolo así os sentiréis a gusto poco a poco, entrando en el ambiente del modo correcto.

2. Mystery no es la clásica cena con asesinato a la que estamos acostumbrados desde hace tantos años. Así que no os obliguéis a quedaros rígidos sentados alrededor de una mesa. Esto es porque muchas acciones deben realizarse moviéndose, a veces a escondidas de los demás jugadores, y quedarse clavado en una mesa puede hacer difícil completar las propias task. ¡Así que vía libre a bufés y tés danzantes!

3. Cada acto tiene una duración precisa que debe respetarse necesariamente. A menudo nos encontramos consumiendo todas nuestras acciones en el menor tiempo posible para luego quedarnos como pasmarotes ante una marea de informaciones y pistas. Procede con calma y reflexiona sobre lo que has recogido, hasta que se acabe el tiempo. Saltar de un acto a otro sin tener en cuenta el tiempo puede crear caos, confundir y hacer saltarse acciones fundamentales, quizá confundiendo a algún otro jugador. ¡Poned un temporizador and take your time!