Un bonito jardín de verano. El sol todavía no se ha puesto, el aire es abrasador y el misterio que envuelve el crimen todavía está por resolver. Lo que hace falta es algo que refresque las ideas… Y entonces aparece una bandeja de Bloody Mary. Este cóctel siempre nos ha fascinado muchísimo y, al mismo tiempo, nos ha repelido un poco: la idea de una bebida a base de zumo de tomate nunca nos ha hecho exactamente la boca agua. Pero hay algo deliciosamente snob en esta bebida que nos ha convencido de prepararla más de una vez.

Antes llamado Red Snapper, el Bloody Mary cambió de nombre en 1934 cuando se le añadió Tabasco para dar un toque más picante a la bebida.

Célebre por su sabor atípico y salado, el Bloody Mary se convirtió pronto en uno de los símbolos de las tardes soleadas inglesas, entre una partida de caza y una sesión de cotilleos rebosante de maldad.

Bloody Mary

para 8 personas

  • 300 ml de zumo de tomate fresco
  • 140 ml de vodka
  • 1 limón entero (zumo)
  • 2 pizcas generosas de pimienta negra molida
  • 2 pizcas de sal
  • 12 gotas de salsa Worcestershire
  • 6 gotas de Tabasco
  • cubitos de hielo
  • apio para decorar

Coge una jarra bastante alta y llénala de hielo al gusto. Vierte el vodka. Añade el zumo de limón, la salsa Worcestershire, el Tabasco y el zumo de tomate. Mezcla bien. Sazona con sal y pimienta, probando siempre.

Decora con un bonito tallo de apio y ¡sirve inmediatamente!