Sabes de qué estamos hablando. Cuando ibas a primaria seguro que te tocó organizar tu fiesta de cumpleaños y, a la hora de elegir a quién invitar, decidir a quién dejar fuera. Después de escribir tu lista y avisar a los elegidos de la hora, el día y la dirección del gran evento, ocurría sin falta el desastre: tarde o temprano alguien le soltaría accidentalmente todo a esa media amiga un poco antipática que llorar todas sus lágrimas al descubrir que no había sido invitada.

Como se dice, ya somos todos mayores y estamos curados de espanto, y sin embargo alguna situación incómoda parece repetirse todavía y en un instante te ves catapultado de vuelta a cuarto de primaria. Si ya has jugado a Mystery sabes que cada misterio tiene un número de participantes muy concreto que hay que respetar, y es normal encontrarse en la posición de tener que elegir entre invitar a Clarabella o a Adelina (bonitos nombres, ¿eh?).

Aquí tienes nuestra pequeña guía cínica sobre cómo evitar que un amigo indeseado se entere de tu fiesta.

1. Avisar a cada invitado de quién estará presente. Obviamente estamos hablando de fiestas pequeñas, no de fiestas de cincuenta personas, y en este caso conviene informar a los invitados de quién ha sido invitado. Esta pequeña maniobra es una medida preventiva muy eficaz que puede salvarte de la catástrofe.

2. Nada de fotos. O mejor dicho, nada de fotos en redes sociales. Esta regla es una de las más traicioneras porque durante una velada es normal hacer fotos, y todavía más compartirlas en Instagram o Facebook, quizá a la ligera, sin pensar en quién podría verlas y pensar “Ah, menos mal que este finde no se hacía nada”. Otra opción puede ser ocultar las fotos o el álbum a esa persona, modificando la configuración de privacidad, pero nos parece un poco exagerado.

3. Crear un grupo de WhatsApp. Este truco te permitirá tanto comunicarte más rápido con todos los invitados de una vez, como evitar escribirle por error a la persona en cuestión: varias conversaciones a la vez pueden ser fatales y hacer que te confundas sin remedio. Pero recuerda borrar el grupo después del día D, no hay que dejar ningún rastro.

4. Tener una excusa preparada. Esto es una finura realmente cínica, pero que de verdad puede salvarte la vida, porque no hay que dejar nada al azar. La excusa debe ser obviamente creíble y, una vez usada, compartida con el resto de los invitados (otra utilidad del grupo de WhatsApp). Que luego la excusa funcione de verdad es otro cantar (¿cómo quieres justificar una fiesta llena de gente disfrazada?), pero al menos has dejado el beneficio de la duda.