A veces, cuando le contamos a alguien qué es Mystery, nos encontramos con alguna cara un poco preocupada ante la idea de tener que meterse en la piel de un personaje, interpretarlo, transformarse, en definitiva.

Algunas personas se asustan ante la idea de tener que ponerse en la piel de otra persona, aunque sea solo por un puñado de horas, justificándose con un seco “No soy capaz” o “¡Yo no soy actor!”. Pues bien, nosotros no nos cansaremos nunca de repetir que para participar en un Juego Delito no se necesita ninguna habilidad interpretativa especial. Lo único que se necesita son ganas de divertirse y, precisamente, de jugar. ¿Cuántas veces de niños hemos jugado a “Vamos a hacer que yo soy…”, interpretando a un pirata, a un indio o a un perro? El procedimiento, te lo aseguramos, es el mismo, aunque hayamos crecido un poco. Entonces, ¿cómo se construye un personaje?

El vestuario. El hábito, señoras y señores, hace al monje. Dentro de tu propia ficha hay una breve descripción del carácter del personaje con alguna indicación sobre su forma de comportarse y de vestir. Nosotros te decimos: ¡parte de ahí! Antes de nada, comprueba la época en la que está ambientado el misterio (¿años ‘20? ‘30? ‘40?) y haz una pequeña búsqueda en internet. Luego abre tu armario (o el de tu abuela) y empieza a mezclar un poco.

El carácter. ¿Tu personaje es una tímida y delicada enfermera de la Cruz Roja? ¿O una rica y escandalosa heredera? ¿O eres un joven e inexperto médico? ¿O un viejo coronel retirado, gruñón y sordo de un oído? Invéntate un tic, una forma de hablar, una actitud particular, alguna frase que repitas una y otra vez. Las fichas personales están además llenas de detalles y temas de conversación que se pueden profundizar más o menos según cuánto quieras parecer “profundo” o “interesante” ante los ojos de los demás jugadores.

Mira alguna película policíaca antigua. Si tienes algo de tiempo libre, échale un vistazo a alguna película ambientada en la primera mitad del ‘900 como Asesinato en el Orient Express por ejemplo: todo ese boato, esa forma de moverse, de vestir y de hablar seguro que te da alguna idea de cómo preparar el personaje y meterte un poco en esos años dorados.

Mantener vivo continuamente a tu personaje durante el juego es una tarea difícil incluso para un actor con experiencia, ya sea porque cansa o porque en cierto momento estás tan centrado en resolver el caso que te importa bien poco cómo camina tu personaje. Pero te juramos que ser alguien distinto (aunque sea por poco tiempo) es muy divertido y el ambiente final será realmente sugerente.

¡Y así queda servido tu personaje!